En el marco del Día Mundial del Agua, el Programa Estado de la Nación (PEN) destaca que Costa Rica ha logrado avances significativos en el acceso al agua potable en las últimas décadas, pero advierte que el país enfrenta desafíos importantes relacionados con la disponibilidad del recurso, la calidad del agua, la continuidad del servicio y los efectos del cambio climático.
De acuerdo con datos del Laboratorio Nacional de Aguas, en 2024 el 96,5% de la población recibe agua a través de sistemas oficiales de abastecimiento y el 91,5% cuenta con agua potable de calidad, lo que refleja avances sostenidos en cobertura y acceso al servicio en el país.
Sin embargo, el acceso al agua no garantiza por sí solo una gestión sostenible del recurso. El análisis del Informe Estado de la Nación 2025 identifica retos persistentes en la gestión hídrica, entre ellos brechas en la disponibilidad, la calidad del agua y la continuidad del servicio.
En términos de disponibilidad, se estima que 21 de los 31 subsistemas interconectados de la GAM presentan condiciones de déficit hídrico o crecimiento máximo, es decir, que la disponibilidad de agua es menor que la demanda o las necesidades de agua en un lugar y período determinados.
En materia de saneamiento y calidad del agua, el país mantiene un rezago importante: solo el 15% de la población tiene cobertura de alcantarillado sanitario con tratamiento. A nivel internacional este valor es en promedio de un 60%.
A estos retos se suma la continuidad del servicio. Datos recientes reportan 6.973 interrupciones en sistemas de acueductos fuera la Gran Área Metropolitana, lo que evidencia debilidades en la infraestructura y operación de los sistemas de abastecimiento en distintas regiones del país.
El Informe también advierte que el agua será un recurso cada vez más estratégico para el desarrollo del país debido al aumento de presiones sobre las fuentes hídricas. Diversos usos productivos y territoriales, sumado a la expansión del desarrollo inmobiliario y el turismo residencial incrementan la demanda de agua en distintas zonas del país.
A esto se suman los efectos del cambio climático. Proyecciones climáticas señalan que hacia finales de siglo la proporción de municipios clasificados como muy húmedos podría reducirse del 83% al 48%, mientras aumentan los territorios con condiciones más secas. Cantones como Liberia, Bagaces y Carrillo podrían enfrentar escenarios de aridez permanente, con posibles impactos en la seguridad alimentaria, la economía rural, la actividad turística, los ecosistemas y los medios de vida de las personas.
“La gestión del agua también es una cuestión de género. Las brechas en acceso, calidad o continuidad del servicio suelen traducirse en mayores cargas de trabajo y responsabilidades para las mujeres, especialmente en los hogares y las comunidades rurales. Incorporar esta perspectiva es clave para una gestión hídrica más justa y sostenible”. Karen Chacón, coordinadora del capítulo Armonía con la Naturaleza, Informe Estado de la Nación.
Ante este panorama, el Programa Estado de la Nación señala que garantizar el agua para el presente y el futuro requiere, entre otras cosas, fortalecer la gestión del recurso hídrico, mejorar la planificación territorial, reforzar las capacidades de los operadores de agua y desarrollar medidas de adaptación frente a los efectos del cambio climático.
En el marco del Día Mundial del Agua, el PEN hace un llamado a reconocer la importancia estratégica del agua para el bienestar de la población, la protección de los ecosistemas y el desarrollo sostenible del país.
Fuente; Estado de la Nacion